Polybius: El juego maldito  

 
Jorge Maltrain
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Polybius: El juego maldito

Era un día en que el orgullo patriótico estaba exhaltado en los suburbios de Portland y en todo Estados Unidos. El primer transbordador espacial, el Columbia, había volado magnífico mientras parecía un hecho que el país aumentaba su delantera en la llamada carrera espacial con la Unión Soviética.

Pero algo más le llamó la atención esa noche de 1981 a esos gringos pasados de copas: una extraña máquina arcade de color negro, sin los llamativos adornos de colores que solían tener las recreativas y, encima de todo, con un solo botón y una sola palanca.

Se acercaron y la máquina, de la que destacaba en letras blancas el nombre del juego, Polybius, emitía una extraña atracción que, pese a su extraño aspecto, motivaba a gastarse una ficha y comenzar a jugarla. Y así lo hizo el primer curioso.

Lo primero que le llamó la atención al joven gamer fue que, pese a tratarse de un juego de naves, su misión no era mover el dichoso aparato por la pantalla, sino que, por el contrario, debía rotar la pantalla para acabar con los enemigos.

Pero algo más, no sabía qué, le molestaba mientras jugaba. No le prestó atención y siguió jugando. No podía dejar de hacerlo y, encima, el dichoso sistema se encargaba una y otra vez de recompensarlo con vidas extra para que siguiera allí.

Sus amigos comenzaron a amontonarse a su alrededor mientras lo veían mirar extasiado esa pantalla de la que surgían extraños gráficos vectoriales estroboscópicos, luces brillantes de colores y efectos de luces preciosos para una época donde estaban de moda juegos como Space Invaders o Asteroids.

De pronto, filas de jugadores comenzaron a formarse en torno al dichoso juego. Y la escena se repetía en cada uno de los tugurios donde, misteriosamente, aparecieron estos armatostes, en una época donde no existían ni la internet ni los celulares, ni el Twitter ni el WhatsApp, como para echar a correr la voz.

Pero cosas extrañan comenzaron a ocurrir. Los de ojos más avezados ya habían notado que extrañas imágenes parecidas a caras fantasmales se sucedían en infinitésimos intervalos, lo mismo que mensajes suicidas o subliminales en medio de la pegajosa música.

Y los propios gamers comenzaron a sentir otros efectos. Primero, una incontrolable adicción, seguida de diversos efectos negativos (mareos, vómitos, convulsiones, alucinaciones, pérdidas de memoria o pesadillas nocturnas. Pero toda esta fulminante Polybiusmanía se acabó de golpe cuando un niño de 13 años cayó fulminado mientras jugaba.

Al día siguiente, unos caballeros vestidos de negro, los mismos que sólo unos días antes visitaban estos salones anotando las reacciones de la gente hacia Polybius, se encargaron de sacar las máquinas y llevárselas con rumbo desconocido...

¿PROYECTO SECRETO?
Lo cierto es que toda esta historia puede ser cierta... como puede tratarse de una vulgar mentira. Lo que sí es un hecho es que el mito de Polybius es el más extraño del mundo de los videojuegos y hasta hoy siguen surgiendo testimonios.

El mito urbano cuenta que el dichoso juego fue creado por una compañía germana llamada Sinneslöschen, que en alemán significa algo parecido a “borrar los sentidos”, la cual habría desarrollado el juego por encargo del gobierno de Estados Unidos, que buscaba estudiar hasta dónde los videojuegos podían ser utilizados para controlar a las masas.

Ya a partir de aquí las historias se vuelven contradictorias y confusas. Y es que otros cazadores de mitos le atribuyen el juego a Ed Rottberg, un destacado programador de Atari, creador del juego Battlezone, pero hoy retirado de la industria.

¿Por qué su nombre? El mito pudo haberse aumentado debido a que Rottberg tuvo contactos con el Ejército de Estados Unidos... aunque, según ha dicho, sólo porque querían ver la factibilidad de crear algún tipo de simulador virtual, en conjunto con Atari y basado en Battlezone.

Pero como en toda buena historia de conspiraciones, hay más personajes clave y teorías. Uno de ellos es Steven Roach, quien saltó a la fama por algunos días de marzo del 2006, cuando parecía haberse convertido en el Garganta Profunda de todo este entuerto.

El hombre aseguraba no sólo que Polybius era real, sino que él había formado parte del proyecto.... que habría tenido origen en Sudamérica (!!!), donde estaban experimentando con el uso de gráficos vectoriales, pero que se vieron obligados a abortarlo todo cuando se detectaron casos de epilepsia provocados por el juego.

Lo cierto es que el tipo era más cuentero que pronosticador de terremotos y así lo comprobaría, para desgracia de los que le habían comprado el cuento, un periodista que destruyó su versión y demostró que había sacado todos los datos para armar la historia desde... internet.

LOS SIMPSONS
Lo concreto es que, pese a la legión de creyentes, hasta ahora nadie ha podido dar con una sola prueba fehaciente de que el juego existió, más allá de imágenes de dudosa procedencia y relatos de testigos con menos credibilidad que hijo de presidente.

La leyenda urbana, en todo caso, es imparable y es así como no pocas veces ha habido guiños de la cultura popular hacia el mito. El más conocido, sin duda, es el que vimos en la temporada 18 de Los Simpsons, cuando Bart acude a un salón de arcades y entre ellos se encuentra Polybius... con un sugerente cartel que dice que le pertenece al gobierno de EE.UU.

También se le incluyó en el programa infantil Hora de Aventura, cuando durante un capítulo Finn, el protagonista, queda en trance luego de jugar un título llamado “Prybius”’ .

¡POLYBIUS EXISTE!
Y, de haber sido cierto... ¿cómo sería el juego? Esa pregunta se la hizo un grupo de desarrolladores, que finalmente hizo el mito en parte realidad, creando su propia versión del juego sobre la base de los relatos que hablaban de un título muy similar a Tempest en cuando a gráficos vectoriales y gráficos casi a un nivel alucinógeno.

Si buscan “Polybius 6.1” en la red van a encontrar dicha versión, que en rigor tiene poco de extravagante en los tiempos que corren, donde quizás nuestros ojos están más acostumbrados a la vorágine de una pantalla.

Por cierto, probamos el juego, ingresamos el “código secreto” que activa los efectos peligrosos (una serie de números que me hicieron retroceder a la época de Lost y sus teorías locas) y no fue más que una anécdota.

Mito o no, lo único efectivo es que las opiniones de uno dan lo mismo. Hay quienes creen en seres divinos más allá de todas las pruebas razonables... ¿por qué no creer en un juego diabólico financiado por el gobierno gringo? Al fin y al cabo, cosas mucho peores han hecho.

This topic was modified hace 5 meses 2 times by Jorge Maltrain
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Respondido : 21/05/2019 7:24 pm
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