Silent Hill 2: Crimen y Castigo

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* Este artículo comenta la historia del juego y, por lo tanto, contiene spoilers *

Todos conocemos, de una u otra forma, cómo suelen contarse los romances, independientemente de que sus trasfondos sean sobrenaturales o, incluso, naturalistas. No obviemos de esta visión al mundo de los videojuegos, donde, como ya sabemos, existen muchísimos antecedentes románticos que van desde lo corriente, heroico y emotivo, hasta lo trágico y, a veces, deprimente e hiperbolizado.

¿Pero qué pasa cuando las barreras que separan las acciones del subconsciente y la verdadera voluntad de uno de los protagonistas se superponen en una vorágine de realidades que nublan su visión y lo desvían de su verdadero norte? Pues eso es Silent Hill 2.

Es un viaje tortuoso y lleno de matices a través de la psique y los recuerdos reprimidos de su protagonista, James Sunderland. Un hombre que viaja al enigmático pueblo para convertirlo en su infierno particular. Y que, a expensas de sus consecuencias, ha convertido a este título en la máxima expresión del orgasmo narrativo en esta industria.

DEL CIELO AL INFIERNO
James Sunderland es un oficinista de 29 años que viaja al ya conocido pueblo de Silent Hill. Se nos presenta como un hombre algo tosco, muy parco en palabras, quien viaja allí tras recibir una carta de su esposa, Mary Shepherd, en la que le decía que lo esperaba “en su lugar especial”.

James sabe que esto es imposible, porque, según sus propias palabras y recuerdos, Mary había muerto hace tres años producto de una enfermedad que la mermó hasta marchitarla completamente. Sin saber si se trata de una macabra broma del destino, toma entonces las llaves de su auto y va hacia Silent Hill a investigar de qué se trata todo esto, decidido a averiguar la razón de esta misteriosa misiva.

El juego comienza cuando James ya ha llegado al pueblo, pero la carretera está cortada, por lo que se ve forzado a continuar a pie. Antes de iniciar el recorrido, entra a unos baños situados en la plataforma de observación de la ciudad, donde se lo ve mirando profundamente su reflejo en un espejo. Frota sus manos en su cara, casi con la intención de cerciorarse de que realmente está viviendo la realidad.

Hace unos años, Mary y James conformaban un joven matrimonio que disfrutaba una feliz vida de pareja. Durante unas vacaciones, van a Silent Hill a pasar unos días de descanso en el Hotel Lakeview, una de las fases del juego, donde incluso graban un video de su estancia en el lugar.

Mary expresa su interés por volver algún día a este paradisíaco lugar, al momento en que empieza a toser. Al volver de sus vacaciones, se le diagnostica una enfermedad terminal, degenerándose progresivamente y minando su autoestima.

De forma eventual, Mary comienza a experimentar cambios de humor debido a su visible estado de deterioro, en los cuales arremete en contra de todas las personas que van a visitarla al hospital. Especialmente contra James, la persona que más la cuidaba.

Al comenzar el juego, es claro para el jugador que Mary finalmente sucumbió ante la enfermedad, dejando a James en un estado de depresión y de pensamientos suicidas implícitos de los cuales nunca pudo sobreponerse del todo. De todas maneras, la carta que supuestamente le envía Mary lo intriga y llena de dudas sobre su propia realidad, por lo que finalmente se dirige a Silent Hill. A saber si, efectivamente, Mary lo espera “en su lugar especial”.

CULPA Y CASTIGO
El juego muestra el viaje de James a través de Silent Hill en busca de la fantasmagórica figura de su esposa, que parece perderse entre la niebla y la oscuridad. Pero a diferencia de lo sucedido en la primera entrega de la saga, acá la profundización argumental cobra mayor importancia en la exploración de las psicologías de cada personaje, más allá de la religión del pueblo.

Así, la gran mayoría de los matices simbólicos que dan vida a la ambientación de Silent Hill 2, incluyendo locaciones y los monstruos que las pueblan, tienen directa relación con James y su prisma psicoanalítico.

Sus miedos, sus deseos y sus ilusiones reprimidas, representadas en todo momento de forma macabra, en lo que percibe como la realidad durante su estancia en la ciudad.

Desde que su esposa cayó enferma, James siempre vivió atormentado por la sola posibilidad de perderla. Y verla marchitarse día a día sin poder hacer nada lo volvía loco. Mary fue hospitalizada y su autoestima fue desapareciendo a medida que los efectos fisiológicos de su enfermedad comenzaban a hacer mella en su cuerpo, hiriendo a James debido a los arranques violentos que sufría cuando él la iba a visitar.

Es así que comienza a perder el control de sus emociones y recurre a la represión de sus propios deseos a fin de mitigar los sentimientos de culpa que lo atormentaban.

James incluso se niega a sí mismo la posibilidad de mirar a otras mujeres durante la enfermedad de Mary, incluyendo a las enfermeras que la atendían en el hospital, reprimiendo su propio deseo sexual. Al mismo tiempo, de forma implícita, comienza a desarrollar un sentimiento de odio hacia Mary, pues ella había comenzado a hacer de su vida un verdadero infierno debido a sus arranques de histeria.

Esto no es un tema fácil de resolver durante los primeros compases del juego, pues debido a que James nos es presentado como un hombre que efectivamente tiene la noble intención de reencontrarse con su esposa, es normal que se le perciba como un ejemplo de personaje trágico con una serie de matices.

No obstante, a medida que la historia progresa, nos vamos dando cuenta que tiene un comportamiento que puede ser calificado como irracional, embustero, frío y con tendencias suicidas implícitas.

James hace muchas cosas cuestionables, como dejar la puerta de su auto abierta y continuar el tramo a pie hacia el pueblo o esconderse de unos monstruos en un armario sin apagar su linterna, inconscientemente rogando por que lo encuentren y asesinen. Y sus acciones se van volviendo cada vez más irracionales a medida que se acerca al “lugar especial” donde, supuestamente, su esposa lo espera.

Lo anterior es debido a una sola cosa: James fue el causante de la muerte de su esposa. El dolor y sufrimiento de verla consumirse en su enfermedad, sin poder hacer nada, finalmente terminan por volverlo fieramente humano, venciendo su voluntad.

Implícitamente, sabía que la enfermedad de Mary estaba arruinando su vida, generando un sentimiento de odio en su subconsciente. Y durante los últimos momentos de vida de su mujer, decide asfixiarla con una almohada, asesinándola. No obstante, la superposición de los sentimientos de culpa y el sufrimiento por haber perdido a Mary le impiden ver la realidad, reprimiendo el recuerdo de los últimos momentos de vida de su esposa y cegándole a la realidad.

El sentimiento y la emoción de este hecho lo doblegan, haciéndole huir no sólo de esta realidad, sino también de sí mismo. Por eso, al llegar a Silent Hill, piensa que su mujer murió hace tres años de una enfermedad, dudando incluso de quién es. No es casual que la primera escena nos muestre a James mirando su reflejo en un espejo, tocando su rostro. Cerciorándose si efectivamente existe, si lo que está viendo es real.

Lo que el pueblo de Silent Hill le muestra a James es sólo una imagen de lo que su subconsciente proyecta. El deseo de castigo debido a su sentimiento de culpa, en conjunción con sus deseos sexuales reprimidos. De este modo, no es casualidad que la mayoría de los monstruos que habitan el pueblo maldito tengan formas femeninas, pues representan su libido reprimida, la hospitalización de su esposa, su sufrimiento y buscan así recordarle para siempre su crimen.

Todo corresponde a una mezcla entre estos sentimientos que conforman, en la praxis, una macabra amalgama de las sensaciones que James debe soportar como parte de su infierno particular.

James sabe que su crimen merece un castigo. El antagonista más icónico de Silent Hill 2 es Cabeza de Pirámide.

El único monstruo con forma masculina del juego. Un ser embutido en un traje de ejecutor, indestructible y armado con una gran alabarda, que corresponde a la representación de la parte más oscura del subconsciente de James. Su deseo de castigo superpuesto a su sexualidad reprimida. Y se trata de un personaje de movimientos erráticos, que tortura y abusa sexualmente de sus víctimas y que no dudará en perseguir a James constantemente durante el juego.

Ninguna de las locaciones que James visita, persiguiendo la figura de su esposa está puesta ahí por casualidad. Uno de los lugares más recordados del juego corresponde a la Prisión de Toluca, que James atraviesa pensando en todo momento que su destino es permanecer atrapado tras los barrotes de una celda para siempre por lo que hizo. La prisión representa su subconsciente. Su deseo de castigo. Cárcel y condena son términos homónimos que sabe que debe confrontar en algún momento.

NO ESTÁS SOLO, JAMES
James no es el único personaje destacable de visita en Silent Hill. Apenas baja de su auto y recorre a pie el sendero que hay hasta el cementerio, se encuentra con una joven llamada Angela Orosco, quien parece estar buscando a su madre.

A Angela la encontraremos varias veces durante el juego. Sin embargo, su actitud nos dará pistas sobre su condición mental deteriorada. Una de las escenas más recordadas del juego es cuando James la halla tumbada en una de las habitaciones abandonadas de los apartamentos Blue Creek, mirando fijamente un cuchillo ensangrentado con sus ojos perdidos y sin emoción.

Angela es un personaje cargado de sentimientos negativos que la empujan constantemente a pensar en quitarse la vida, pues durante años fue víctima de abusos sexuales por parte de su padre. Y su madre la culpaba a ella por dejarse abusar. Finalmente, con ese mismo cuchillo, asesinaría a su padre y huiría a Silent Hill.

Angela es un personaje marcado por la desgracia. Su padre destrozó su vida, haciendo de ella una mujer tremendamente inestable. Y uno de los enemigos de final de fase de la Prisión de Toluca corresponde a Abstract Daddy. Un ser parecido a un catre con dos figuras, una masculina y una femenina, en plena escena de abuso sexual. Esta criatura representa los abusos sufridos por Angela, revelándose como un enemigo que James debe vencer, a fin de salvarla.

Al hacerlo, Angela sufre un violento arranque de ira, pateando a la criatura y arrojándole un televisor, siendo esto último lo que Angela oía mientras su padre abusaba de ella. En este lapsus, manifiesta el odio que ha arrastrado durante años en contra de su padre y quienes la rodean, mostrándose igualmente confundida y superponiendo dicho odio con reacciones de miedo hacia los demás, incluyendo a James.

Su escena final, una de las más tristes del juego, tiene lugar en el Hotel Lakeview. La encontramos en un sótano envuelto en llamas, subiendo unas escaleras que parecen infinitas. Angela expresa que su vida ya no tiene sentido y que nadie que supiera todo lo que ha vivido la llegaría a amar alguna vez, a lo que James asiente, apenado.

Angela sube las escaleras a pesar de los ruegos de James, quien afirma que la habitación está tan caliente como el infierno. Ella le replica que para ella siempre ha sido así, desapareciendo para siempre entre las llamas.

Hay otro personaje atrapado en Silent Hill debido a la culpa y al deseo de castigo, Eddie Dombrowski, un obeso adolescente al que encontramos en los apartamentos Woodside, vomitando en un inodoro tras haber visto un cadáver.

Eddie es un ejemplo claro del bullying y el abuso que sufren las personas por ser diferentes. En su caso, es debido a su obesidad. Un día, sus sentimientos de ira hacia la sociedad se acumulan hasta el punto de matar a un perro sólo porque le ladra. Lleno de culpa, huye a Silent Hill.

El chico es la representación del odio gestado por las burlas y siempre que James lo encuentra está cerca de cadáveres brutalmente asesinados, lo que resalta su aversión contra el mundo.

El último encuentro que tenemos con Eddie es en las afueras de la prisión, donde éste último finalmente acepta que es válido usar la violencia para defenderse de quienes abusan de él. Sin embargo, James trata de hacerle entrar en razón, no sin antes dejar en claro que es válido pensar que deben defenderse de las crueles alternativas que la vida les da a elegir.

Eddie se revela al final como un enemigo de final de fase, al cual debemos enfrentar en una cámara frigorífica. Este lugar representa el frío distanciamiento que el chico tiene con la realidad, además de su reacción indolente tras matar a alguien. James finalmente lo asesina en un tiroteo, mintiéndose a sí mismo nuevamente al pensar que sólo lo hizo porque no tenía opción.

SIMBOLOS Y NARRATIVA
Los personajes más simbólicos del juego, aparte de James, corresponden a sus principales némesis. El primero es la enigmática María. A esta mujer, que es físicamente idéntica a Mary, la encontraremos por primera vez en Rosewater Park.

Es la representación de lo que a James le hubiera gustado que Mary hubiese sido (dada su actitud más resuelta y su personalidad más extrovertida, su sexualidad reprimida y la frustración que sentía por la enfermedad de Mary), además de su deseo inalcanzable de tener a su mujer otra vez.

María es un personaje cargado de un fuerte simbolismo que, pese a ser una más de las creaciones de Silent Hill para recordarle a James su castigo, parece tener una consciencia propia, a la vez de mantener algunos de los recuerdos de Mary y creerlos propios. Corresponde entonces a la máxima expresión de la culpa y la frustración de James. Es una mujer que comparte algunos de los recuerdos que le pertenecían a Mary antes de morir. En particular, siente un gran apego hacia Laura, una pequeña niña que vemos varias veces en Silent Hill.

Era una de las pacientes del mismo hospital en donde se encontraba internada Mary y se hicieron amigas. Y ese gran cariño de Laura por la mujer contrastaba con el odio que le tenía a James debido a que, cuando él iba a visitar a su esposa, solía verse muy serio.

Mary muchas veces intentó razonar con la niña, diciéndole que, en el fondo, James era muy cariñoso. Esto porque tenía pensado adoptarla si superaba su enfermedad. Su esfuerzo es en vano y en Silent Hill, hasta donde llega por alguna razón, Laura no pierde oportunidad de mostrar su apatía hacia James.

Cuando encontramos a María, la mujer expresa el miedo que siente a estar sola y le pide a James que se deje acompañar. No obstante, cuando Laura huye de James, María inconscientemente le pide que la busque y la encuentre. Desconoce que, en el fondo, sus sentimientos por la niña no le pertenecen, sino que son los de Mary.

María es, finalmente, una creación de Silent Hill hecha sólo para James. Y no es casual que el minijuego que precede a Silent Hill 2 en la edición “Inner Dreams” del título, protagonizado por María, se llame “Nacida de un Deseo”.

María existe sólo para James. Es un fantasma cuyo único objetivo es guiarlo por la senda correcta hacia su ejecución y su existencia limita la visión de James de su propia realidad. Una de las escenas más recordadas es cuando hablamos con María en el laberinto bajo la Sociedad Histórica de Silent Hill a través de una celda. Los barrotes representan la barrera de James para ver la realidad.

María conduce a James hacia la parte más salvaje de su mente, a fin de que él finalmente se dé cuenta de su realidad.

Una de las características más distintivas de Silent Hill 2 es que el Mundo de Pesadilla visto por el jugador es diferente al de otras entregas. No es representado por paredes con rejillas oxidadas y ensangrentadas, sino por lugares donde la humedad y el abandono son el común denominador, al igual que lo que sucede con el propio James.

Sin embargo, la finalidad de María se entiende completamente si agregamos a Cabeza de Pirámide a la ecuación, pues al ser el único enemigo con forma masculina se transforma en el ejecutor del castigo de James. Y cada vez que se encuentre con este enemigo, no podrá destruirlo, sólo ralentizarlo para escapar. Es su verdugo y siempre estará ahí para perseguirlo y recordarle su crimen.

María y Cabeza de Pirámide representan la antítesis de la realidad y la ilusión de James por ver a su mujer. Mientras ella tratará de permanecer siempre con él, el ejecutor varias veces la matará ante los ojos de James para recordarle lo que hizo y despertarlo de su ilusión.

Es por ello que nunca podemos vencer a este icónico monstruo. Es la parte más oscura del subconsciente hecha carne y James no puede matarse a sí mismo.

Así, cuando James finalmente acepta la verdad, enfrenta a dos versiones de este monstruo. La segunda se puede interpretar como el nuevo crimen de James, tras haber matado a Eddie. Por lo tanto, una vez que asume que necesita un castigo por lo que le hizo a Mary, los dos Cabezas de Pirámide se empalan a sí mismos y dejan libre su camino, hacia donde finalmente se encontrará con su mujer y se desvelará el final, como en toda entrega de la saga, dependerá de nuestras acciones en el juego.

CONCLUSIONES
El fin del romance trágico por antonomasia en este mundo de los videojuegos es también el final de una historia que es tan profunda como macabra.

Silent Hill 2 es un juego que nunca envejecerá, debido a que la complejidad temática y argumental que plantea no tiene parangón, todavía, en ningún otro título posterior. La gran tarea de Hideo Kojima y Guillermo del Toro era hacerlo con Silent Hills… ya sabemos que nos quedaremos con las ganas. Muchas gracias, Konami.

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