Pokémon y la tonada de la muerte

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Japón, ese país que tanto nos enorgullece y a la vez nos avergüenza con sus japonesadas, es también conocida como una nación con uno de los índices históricos de suicidios más altos. De hecho, en 1996 se registraron 23.104 de estos casos, muchos de los cuales correspondían a niños de entre 7 y 12 años…

A la luz de estos datos, se preguntarán, seguramente, ¿qué tiene que ver esto con los videojuegos?

Tal vez sea simple producto de la coincidencia, pero se dice que existió un factor común en la gran mayoría de los niños que se suicidaron ese año. Y es que la mayoría era adicto a los videojuegos y un gran número de ellos lo último que experimentaron de uno fue “Lavender Town” (Pueblo Lavanda).

Para quienes no lo sepan, ésta era una localización perteneciente a las primeras ediciones de Pokémon Red y Green, que se lanzaron ese año.

A esta leyenda se le conoce por el nombre de “Lavender Town Syndrome” o Síndrome del Pueblo Lavanda. No es el único denominador, pero es el más común.

Los primeros casos del síndrome y los eventos asociados fueron reportados unos meses después luego del lanzamiento de los Pokémon Red y Green para la consola portátil Game Boy.

Como muchos sabrán, estos videojuegos fueron todo un éxito y se hicieron muy populares entre los niños de 7 y 12 años, su grupo de mercado primario, lo que sin duda es uno de los factores por los cuales la “tonada” habría tenido tan severos efectos.

En el juego, el jugador se vuelve un “entrenador” (creo que ya todos saben de qué va el juego, pero bue…) cuya labor es capturar, domar y entrenar criaturas salvajes llamadas Pokémon, para hacerlos pelear entre ellos sin ningún motivo real aparente.

En una parte del juego, el entrenador llega a un pequeño e insignificante lugar llamado Pueblo Lavanda. Es una de las locaciones más pequeñas del juego y, aparte de ser su pueblo natal, apenas tiene algunos de los servicios disponibles para los entrenadores que nos podemos encontrar en otras ciudades.

De hecho, la locación sería un desperdicio si no fuera por la Torre Pokémon, una enorme estructura llena de tumbas de Pokémon fallecidos.

La leyenda cuenta que esta locación es la culpable de que unos 200 niños perdieran sus vidas y muchos más desarrollaran varias enfermedades y aflicciones.

Los síntomas predominantes relacionados a lo que se conocería como el Síndrome del Pueblo Lavanda incluyen dolores de cabeza y migrañas, sangrado de ojos y oídos, cambios de humor e irritabilidad, adicción a los juegos (creo que con esto se nace), actos violentos sin provocación, aislamiento e incapacidad de responder a contacto humano y, en casi un 67% de los casos, tendencias suicidas.

Los síntomas se manifestaban en niños de entre 7 y 12 años que habían alcanzado esta área del juego y que, en su mayoría, portaba audífonos al jugar.

Según contarían los propios desarrolladores a cargo de crear el pueblo, buscaban elaborar un área que “dejara alguna impresión en el jugador”, según palabras de Seki Uchitada, uno de los miembros del equipo.

En una entrevista en esa época, Seki dijo que al momento de desarrollar el juego gran parte del equipo estaba interesada en convertir a Lavender Town en un área distinta al resto de la historia.

“La Torre Pokémon es el resultado visible de eso”, contaba en una entrevista con la revista japonesa Game’s Dimensions.

Según Seki esto se manifestaba “en el hecho de que Lavender Town fuera muy diferente a otras ciudades del juego: era pequeña, poca gente la habitaba, no tenía un gimnasio… y, por supuesto, la música era muy espeluznante”.

El desarrollador comenta que, “de hecho, en la primera versión del juego nos obligaron a cambiar la música de fondo en Lavender Town, porque nuestro director nos dijo que perturbaría a los niños. La música usada en las versiones posteriores es diferente”.

Lo que Seki no le dijo a Game’s Dimensions fue que la música usada en la primera versión de los Pokémon Red y Green estaba formulada de un experimento en “tonos binaurales”, frecuencias de sonido que pueden causarle varios efectos psicológicos al oyente al oírlas con auriculares.

En varias versiones de los primeros casos de los juegos esto resultó en que el jugador se sintiera mal, aprehensivo y más o menos perturbado.

En resumen, en más de 200 niños provocó varias perturbaciones en el cerebro que fueron incapaces de ser detectadas, porque el sonido era inaudible por oídos humanos totalmente desarrollados y sólo los niños y adolescentes podían escuchar la tonada, resultando afectados de manera psicológica y fisiológica, hecho que condujo a la muerte en varios casos, muchos de ellos, suicidios.

Debido a toda esta polémica, Nintendo modificó la melodía en posteriores entregas… ¿pero era esa realmente la causa de sus muertes en un país con un índice histórico de suicidios tan alto? Muy probablemente no.

Pero se dieron las circunstancias perfectas para crear una de las leyendas urbanas más conocidas de los videojuegos. Aún así, daré otro dato: 1996 fue el año de lanzamiento del Tamagotchi.

Escuchen el video y saquen sus propias conclusiones. No respondemos por los efectos causados…

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1 comentario en “Pokémon y la tonada de la muerte”

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