Lost Odyssey, una tragedia inmortal

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Teniente Kaim Argonar. Un nombre inscrito en los anales de la historia de este mundo que invita a reflexionar sobre la fragilidad de una de las cosas más amadas por el hombre: la propia vida. Porque así es… todos desean vivir eternamente. Ir a la guerra sin pensar en perder aquella flama que nos hace caminar por este sendero hasta el fin de nuestros días, después de tratar de cumplir todos nuestros sueños a la vez que vamos criando a nuestros hijos, nietos y bisnietos…

Vivimos y morimos. Vamos a parar a un lugar de descanso eterno, en el cual no existe ni el presente ni el futuro, sólo quedan los recuerdos de nuestros mejores momentos en este mundo y las personas que amamos nos despiden con la más absoluta devoción. Emprendemos un viaje a la ribera en la cual no existe la guerra, ni el dolor, ni el hambre… sólo hay tranquilidad.

Pero Kaim nunca podrá emprender ese viaje al más allá…

LA MAGIA EXISTE

Mistwalker. Un pequeño estudio liderado por Hironobu Sakaguchi, creador de Final Fantasy, es la cuna para una de las superproducciones más grandes y emotivas a las que podemos acceder en el rol de los últimos diez años. Con la ayuda del insigne compositor Nobuo Uematsu (artista musical inquebrantable, sello de las antiguas entregas de Final Fantasy), el artista gráfico Takehiko Inoue (creador de Slam Dunk y Vagabond), y el novelista Kiyoshi Shigematsu (artista de renombre en Japón), Mistwalker desarrolla la perfecta combinación de cuatro vías independientes para llegar a un mismo destino: el corazón de los usuarios, con un desarrollo argumental sumamente complejo.

Todo esto marcado por la tragedia de un hombre condenado a vivir eternamente, de batalla en batalla, de pueblo en pueblo y de familia en familia, viendo como todos sus seres queridos fallecen una y otra vez por el paso del tiempo, mermando sus ganas de seguir batallando en este mundo: Kaim Argonar.

Lost Odyssey se ambienta en un universo alternativo, aderezado por el desarrollo de lo que se ha llegado a conocer como la Revolución Mágicoindustrial: una gran vuelta de tuerca al desarrollo sociocultural del planeta, que lleva a las principales metrópolis del país a optimizar su producción de recursos mediante el empleo de una nueva fuente de energía, la magia, abandonando el potencial de la energía mecánica.

Esto ha suscitado un gran revuelo en casi todo el mundo. Ahora es posible utilizar la energía mágica para prácticamente todos los quehaceres cotidianos, aumentando con ello el número de individuos capaces de controlar las artes de la magia blanca y la magia negra. Dentro de este peculiar ambiente, Lost Odyssey inicia con una espectacular visualización de una guerra que sostienen la nación de Khent y la República de Uhra, en la cual la sangre de los soldados que van cayendo en combate tiñe de rojo los áridos terrenos de las Cimas de Wohl, a la vez que el teniente Argonar, perteneciente a la segunda división de la magia de Uhra entra en escena, produciendo varias bajas en el ejército enemigo.

Inmersos totalmente dentro de este ambiente bélico, y ambientado por la desolación, el mítico Unreal Engine 3.0 nos permite sumergirnos nuevamente en la concepción clásica que nos sirve de mayor significancia en el rol: el combate por turnos. Muchos podrán criticar este viejo sistema por cuanto su antigüedad y lentitud frente al linear adoptado por Square-Enix y Namco Tales Studio, pero queda bastante claro que la verdadera esencia del rol revive gracias a este conservador sistema de pelea, ya que nuevamente (y después de tantas entregas de JRPG con cero dificultad) reviven las viejas estrategias a adoptar de cara al lento avance que genera el videojuego.

En mitad del combate, y por causas insospechadas (y que espero descubran al jugar este gran título), un gigantesco meteorito cae sobre las Cimas de Wohl, provocando instantáneamente la muerte de gran parte de ambos ejércitos. Kaim, gracias a su condición de inmortal, logra sobrevivir al poderoso impacto a pesar de estar justo en el centro de la catástrofe, por lo cual es trasladado a Uhra bajo el asombro de sus congéneres, debido a que el reservado teniente está ileso y sin ningún tipo de trauma.

En su estancia en la gran ciudad, el motor del juego nos permite visualizar una ambientación increíble, llena de detalles y que definitivamente transforman a Lost Odyssey en un referente para los juegos de rol. No sólo por el poderío técnico que el UE3 supuso en su tiempo, sino por el detalle artístico que Inoue le ha dado al diseño de personajes, sumado al conjunto ambiental impecable del cual hace gala la maestría de Sakaguchi. Simplemente espectacular.

ORGASMO NARRATIVO

En este contexto, los excesivos detalles de los cuales hace gala el videojuego en cuanto a la ambientación le juegan en contra en el tema del framerate y las cargas entre los diferentes escenarios. Algo clásico del UE3, pero que le resta algunos puntos a Lost Odyssey en el apartado gráfico. Sin embargo, el conjunto logra opacar dichas fallas y sobreponerse a las típicas anomalías del motor. Nada grave o que le reste calidad al título en cuestión.

A pesar de la gran calidad técnica de la cual rebosa el título, los mayores elogios se los lleva el conjunto argumental que plantea el juego. Más allá de poner en la palestra el tema bélico con el cual inicia, el fuerte argumentativo se encuentra centrado en los recuerdos de Kaim y el resto de los inmortales que pueblan el mundo.

Su condición de inmortal le ha significado acumular en su memoria mil años de recuerdos, que han sido nublados de su mente por un poder siniestro, reduciendo su existencia simplemente a ser un cuerpo vacío utilizado únicamente para su labor de mercenario, beneficiado por su condición de inmortal. Sin embargo, a pesar de este contratiempo, irá recordando progresivamente su pasado, descubriendo que sus recuerdos le han transmitido demasiado dolor y motivándolo a avanzar en su interminable viaje.

La jugabilidad de Lost Odyssey, como comentábamos, se basa en el clásico sistema de combate por turnos, que le da al título esa chispa jugable que ha estado completamente ausente en el rol oriental en los últimos años. No sólo nos devolvía a un rol donde prima la estrategia, sino que demostraba que el sistema de acción del que hacen gala la mayoría de los RPG actuales sólo ha servido de justificación para casualizar el género.

En adición, el conjunto ofrece un vasto mundo que debemos recorrer. La fijación de cámaras semiestáticas sirve de gran manera para destacar mucho más la gran belleza de los escenarios, intensificando lo que el motor gráfico UE3 pretende entregar. No existirá una libertad de acción en cuanto a la movilidad por los escenarios, pero sí habrá libertad al cómo avanzar hacia nuestro objetivo.

Y es que cada objetivo en Lost Odyssey se irá hilando finamente junto al avance progresivo de su cuidado y complejo argumento, el cual irá tornándose más oscuro y enternecedor, cumpliendo a cabalidad su cometido, y permitiéndonos librar una aventura sin precedentes, en la cual la emotividad y la estrategia a utilizar para seguir avanzando serán los pilares básicos de cara a sobrevivir.

CONSERVADOR

Su sistema de combate por turnos es, después de todo, lo que dota a Lost Odyssey de un carácter totalmente formal a la hora de jugar, además de estratégico y pausado. Tendremos todo el tiempo del mundo para discernir qué tipo de estrategia es mejor de utilizar a la hora de enfrentarnos a aquel jefe de final de fase que no hayamos podido matar antes o cómo ir progresando en nuestro avance sabiendo que más adelante se viene una pelea épica de proporciones.

Tendremos que cuidarnos de medir cada avance en nuestras habilidades, ya que los combates vendrán estructurados de tal manera que siempre, sin importar lo pequeño del enemigo, tengamos la posibilidad de morir, sin importar lo curtidos que seamos en el rol.

El sistema de progreso de los personajes no deja de tener cierta complejidad, pero a la larga resulta de fácil manejo. Los personajes humanos, tales como Jensen, tienen un sistema de habilidades que va evolucionando conforme van aumentando de niveles. Los inmortales, como Kaim, no pueden aprender nuevas habilidades por su cuenta, pero sí pueden “enlazarse” habilidades de sus contrapartes humanas.

Más allá de esto, lo demás viene a ser genérico para un JRPG, pero medido en la cantidad exacta para no convertir al juego en un avance que sea lineal y sin dificultad.

CONCLUSIONES

Lost Odyssey es un juegazo, el cual recoge toda la herencia dejada por los viejos juegos de rol clásicos para homogeneizarlos en una verdadera película en alta definición, la cual tiene como principal objetivo el alcanzar el corazón de los videojugadores.

Lo hace, apelando a la emotividad en los recuerdos del viejo Kaim y sus camaradas, que también han sido condenados a la inmortalidad, materializando un mensaje importante a sus usuarios, cargado de fuerte simbolismo, y por el que vale la pena invertir las más de sesenta horas necesarias para lograr acabar esta larga aventura.

Una verdadera oda a la antigua magia desplegada por la vieja Squaresoft, en títulos cargados de mensajes importantes para el jugador que se edifica como la más importante obra, tanto del estudio, como del mismo Sakaguchi, fuera de los dominios de Final Fantasy.

OTROS ARTÍCULOS DEL BLOG

Deja un comentario